Caries: Destrucción del tejido dental propiciada por los ácidos liberados
por las bacterias de la placa depositada en la superficie de los dientes. Si no
se trata, va destruyendo de forma progresiva la pieza dental, hasta que finalmente
afecta a la pulpa dental, provocando gran dolor.
Placa bacteriana: Película incolora y pegajosa compuesta de bacterias que
se deposita de forma progresiva sobre los dientes, siendo la causa principal del
sarro y de la caries dental.
Sarro (tártaro dental): Aparece cuando la placa bacteriana se endurece sobre
el esmalte, debido al depósito de minerales. Puede afectar a las encías e irradiar
hacia los tejidos periodontales, provocando gingivitis y piorrea. Se aconseja su
eliminación por el dentista una vez al año.
Gingivitis: Inflamación de las encías causadas por los depósitos de placa
bacteriana. Clínicamente se manifiesta por el sangrado espontáneo de las encías.
Periodontitis (piorrea): Fase avanzada de la gingivitis en la que el hueso
y las fibras que sostienen al diente sufren daños irreversibles. Inicialmente provoca
movilidad en las piezas dentales, aunque si progresa puede llegar a provocar pérdida
de las mismas.
Pulpitis: Inflamación dolorosa de la pulpa dentaria, normalmente provocada
por la progresión de una caries o por un traumatismo dental.
Aftas: Pequeñas ulceraciones dolorosas que surgen en la mucosa bucal. Se
desconoce su causa, aunque suelen aparecer durante los estados de gran estrés que
coincidan con una bajada en las defensas naturales del organismo.
Herpes oral: Infección causada por el virus herpes simple que suele manifestarse
con llagas dolorosas en las encías y otras partes de la boca. La reactivación del
virus, normalmente propiciada por un resfriado, la fiebre o la ansiedad, suele causar
ampollas en el labio.
Candidiasis: Infección causada por el hongo Candida Albicans que se reconoce
porque forma placas de color blanquecino en la superficie de la lengua. Ocurre con
más frecuencia en recién nacidos, en personas inmunodeprimidas y en pacientes portadores
de prótesis dentales en mal estado.
Leucoplasia: Lesión blanquecina de causa desconocida, que se suele situar
en el interior de la mejilla o las encías. Cuando se asocia al tabaquismo y el alcohol
puede transformarse en un cáncer en el 5% de los casos.
Sensibilidad dental: Sensación desagradable o dolorosa que aparece al beber
o tomar alimentos fríos o calientes. Aparece por el desgaste de la superficie dental
o por la retracción del tejido gingival a nivel del cuello de los dientes.
Halitosis: Presencia de mal aliento provocado en el 90% de los casos a una
mala higiene bucodental, aunque hay que descartar otras posibles causas como los
trastornos respiratorios o gastrointestinales.
Transtorno temporomandibular o disfusión craneomandibular: Alteración de
la articulación temporomandibular (ATM) y/o de la musculatura masticatoria que se
manifiesta con dolor preauricular, chasquidos articulares y limitación funcional
masticatoria.
Bruxismo: Hábito inconsciente que consiste en apretar y/o rechinar los dientes.
Puede provocar trastornos temporomandibulares, dolores de cabeza y dolor, sensibilidad
o desgaste dental.
Sequedad bucal: Deficiencia que consiste en una disminución del volumen de
saliva necesario para mantener húmeda la boca. Aparte de causar numerosas molestias,
como llagas, mal aliento, ardor en la lengua y dificultad para deglutir, favorece
la aparición de caries e infecciones bucales.